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jueves, 5 de abril de 2007

También somos lo que bebemos

También somos lo que bebemos
Un grupo de expertos reúne las pruebas científicas disponibles sobre los efectos de las bebidas en la salud.
ES saludable tomar jugos de frutas, pero es mucho mejor consumir las frutas al natural...

JANE E. BRODY (NYT) 03/04/2007

Qué le preocupa más? ¿La caries, la pérdida de masa ósea, un infarto, un derrame cerebral, la diabetes, la demencia, el cáncer o la obesidad? Sea lo que sea, quizá le sorprenda saber que todos estos problemas de salud están relacionados con lo que bebe.


El año pasado, con la ayuda del Unilever Health Institute de Holanda (Unilever es propietario de Lipton Tea), un grupo de expertos en nutrición publicó un sistema de orientación sobre qué beber con el objetivo de disminuir el consumo de bebidas con alto valor calórico, que aportan poco o nada a su salud y, de hecho, pueden empeorarla.

El grupo, dirigido por Barry M. Popkin, catedrático de nutrición de la Universidad de Carolina del Norte (EE UU), estaba preocupado por la incidencia de las bebidas más populares en los problemas de peso. Pero los expertos también evaluaron 146 informes publicados para encontrar las mejores pruebas sobre los efectos de distintas bebidas en casi todos los problemas de salud mencionados. Yo estudié otros, y lo que sigue es un resumen de lo que descubrimos.

- Agua. A la cabeza de la lista de bebidas favoritas está, en efecto, el agua. Sin calorías ni riesgos, sólo tiene beneficios. Pero el grupo de expertos expresó su preocupación por el agua embotellada complementada con nutrientes, aduciendo que los consumidores podrían pensar que no necesitan tomar ciertos alimentos nutritivos que contienen sustancias como la fibra y los fitoquímicos, que no están presentes en este tipo de aguas (se podrán imaginar qué diría el grupo de las sodas vitaminadas, que Coca-Cola y Pepsi tienen previsto presentar en los próximos meses en EE UU).

- Calorías líquidas dulces. En torno a un 21% de las calorías consumidas por los estadounidenses de más de dos años proceden de las bebidas, sobre todo refrescos y bebidas de fruta azucaradas, señala el grupo en su informe. Se ha producido un enorme incremento del consumo de bebidas edulcoradas con azúcar durante las últimas décadas, principalmente a expensas de la leche, que tiene claros beneficios nutricionales. Las calorías de estas bebidas azucaradas son responsables de un 50% del aumento de la ingesta de calorías entre la población desde finales de la década de 1970.

Pero las calorías de las bebidas dulces no son el único problema. La otra cuestión citada por el grupo en su informe, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, es que las bebidas poseen "escasas propiedades saciantes" (hacen poco o nada por mitigar nuestro apetito) y la gente no compensa las calorías que bebe comiendo menos.

Además, algunos refrescos contribuyen a otros problemas de salud. La Academia Americana de Odontología General dice que las bebidas carbonatadas distintas de los refrescos de cola y el té helado (edulcorado) en lata dañan el esmalte de los dientes, sobre todo cuando se consumen fuera de las comidas. Y un estudio realizado con 2.500 adultos en Framingham (EE UU) relacionó el consumo de cola (normal y baja en calorías) con una pérdida de masa ósea de la cadera en mujeres.

Si han de beber algo dulce, el grupo de expertos recomienda una bebida sin calorías como la soda ligera, preparada con un edulcorante aprobado, aunque advierten que faltan datos sobre la seguridad a largo plazo y la posibilidad de que estas bebidas induzcan una preferencia duradera por lo dulce. Los zumos de fruta también son una alternativa dulce, aunque no tan buena como las frutas enteras, que además sacian mejor el hambre.

- Café, té y cafeína. Aquí las noticias son mejores. Varios estudios de calidad han relacionado el consumo de café con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, cáncer colorrectal y, en hombres y mujeres que no hayan tomado hormonas tras la aparición de la menopausia, Parkinson.

La mayoría de los estudios no han vinculado un gran consumo de café o cafeína con la cardiopatía, aunque el café con cafeína eleva un poco la presión sanguínea, y el café hervido sin filtrar (prensado y expreso) aumenta los niveles perjudiciales de colesterol LDL y total.

La cafeína en sí no se considera un problema para la salud o para el equilibrio de agua en el cuerpo con un consumo de hasta 400 miligramos diarios (la cantidad que contienen unos 850 centilitros de café preparado). Pero las mujeres embarazadas deberían limitar su consumo, ya que más de 300 miligramos diarios podría aumentar el riesgo de aborto y de que el bebé nazca con bajo peso.

En el caso del té, las pruebas sobre sus beneficios para la salud son desiguales y en ocasiones contradictorias. El té reduce el riesgo de cáncer en animales de experimentación, pero se desconoce su efecto en las personas. Podría favorecer la densidad ósea y ayudar a prevenir las piedras en el riñón y la caída de dientes. Cuatro o cinco tazas de té negro al día ayudan a dilatar las arterias y mejoran el riego al corazón. Un estudio realizado con más de 600 hombres indicó que beber tres tazas de té al día protege contra el deterioro mental y de la memoria asociado a la edad.

- Alcohol. El alcohol es el típico caso de "un poco puede ser mejor que nada, pero mucho es peor que un poco". Un consumo moderado (una bebida al día en el caso de las mujeres y dos en el de los hombres) se ha relacionado en gran cantidad de estudios amplios y a largo plazo con unos índices de mortalidad más bajos, sobre todo en la provocada por infartos e ictus; también podría reducir el riesgo de diabetes de tipo 2 y cálculos biliares. El grupo de expertos no halló ningún indicio convincente de que un tipo de alcohol, incluido el vino tinto, fuese mejor que otro.

Pero el alcohol, incluso en ingestas moderadas, aumenta el riesgo de defectos congénitos y de cáncer de mama, probablemente porque interfiere con el ácido fólico, una vitamina B esencial. Un consumo muy elevado de alcohol está asociado con diversos cánceres del mal pronóstico además de cirrosis hepática, ictus hemorrágico, hipertensión, demencia y cardiopatías.

- Bebidas lácteas y de soja. En este caso, mi interpretación de las pruebas difiere ligeramente de la del grupo de expertos, que situó la leche baja en grasas y desnatada en tercer lugar, después del agua, el café y el té, como bebida recomendable y señala que las bebidas lácteas no son esenciales en una dieta sana. El grupo reconoce las ventajas de la leche para la masa ósea, pero los beneficios del calcio y la vitamina D de la leche sobre los huesos sólo se mantiene mientras se toma.

Otros nutrientes esenciales de la leche incluyen el magnesio, el potasio, el zinc, el hierro, la vitamina A, las riboflavinas, el folato y las proteínas, unos ocho gramos en un vaso de 225 centilitros. Un estudio de 10 años realizado en individuos con sobrepeso descubrió que los consumidores de leche tenían menos posibilidades de desarrollar síndrome metabólico, una serie de factores de riesgo coronario que incluyen hipertensión y un nivel bajo de lipoproteínas de alta densidad protectoras. Para mí, esto significa que quizá nunca podamos dejar atrás nuestra necesidad de leche. Los expertos insisten en la necesidad que tienen niños y adolescentes de consumir más leche y menos bebidas edulcoradas.

"La leche de soja reforzada es una buena alternativa para quienes prefieren no consumir leche de vaca", dice el grupo, pero advierte de que la leche de soja sólo aporta un 75% del calcio que obtiene el cuerpo de la leche de vaca y no puede complementarse con vitamina D.

Fuente: El Pais - Salud

lunes, 19 de marzo de 2007

Antioxidantes: Peor que inútiles
Los suplementos vitamínicos no sólo no previenen las enfermedades, sino que elevan la mortalidad... por eso mejor tómese un jugo de fruta...

GONZALO CASINO - Barcelona - 13/03/2007

La promesa de salud y longevidad creada en las últimas décadas por los suplementos antioxidantes se ha desvanecido. Si se guiaran por las pruebas científicas y no por los cantos de sirena de la publicidad, los muchos millones de personas que toman estos complementos dietéticos en Europa y EE UU (10-20% de la población) para prevenir el cáncer y otras enfermedades crónicas deberían dejar de hacerlo. Ya se sospechaba que tomar vitamina A, vitamina E, betacaroteno y otros antioxidantes, juntos o por separado, no tenía ningún efecto positivo apreciable sobre la salud, pero al menos se presumía que no era perjudicial. Ahora se ha comprobado, mediante el tipo de estudio que ofrece más garantías científicas, que las píldoras antioxidantes no sólo son un gasto inútil, sino que además pueden acortar la vida.

El gran negocio de los suplementos vitamínicos ha impulsado la realización de infinidad de estudios sobre sus posibles efectos beneficiosos en el envejecimiento, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, el Alzheimer y otras muchas dolencias crónicas. Se han hecho investigaciones buenas, regulares y malas, y sus conclusiones han sido lo bastante discordantes como para no saber a ciencia cierta si los suplementos antioxidantes eran beneficiosos o nocivos para la salud. Obviamente, la publicidad se quedaba reiteradamente con los resultados más positivos.

"Las pruebas para demostrar la presencia o la ausencia de beneficios por el uso de multivitaminas y suplementos minerales para prevenir el cáncer y las enfermedades crónicas son insuficientes", dictaminaba en 2006 una revisión de los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU.

La herramienta científica que ahora ha demostrado que los suplementos antioxidantes no son inocuos se denomina "revisión sistemática con metaanálisis", esto es, un análisis estadístico global de los ensayos clínicos que han estudiado los efectos sobre la salud de los principales antioxidantes: betacaroteno, vitaminas A, E y C, y selenio. Y su veredicto, apoyado en 68 ensayos clínicos con 232.606 participantes, cuestiona la eficacia preventiva y la seguridad de estos suplementos.

"Nuestros resultados van más allá de las revisiones y guías anteriores, sugiriendo que los suplementos antioxidantes podrían no ser beneficiosos", explica a EL PAÍS el autor principal del trabajo, Goran Bjelakovic, de la Facultad de Medicina de Nis, en Serbia.

Los resultados de este estudio, publicado el 27 de febrero en el Journal of the American Medical Association (JAMA), muestran que el betacaroteno y las vitaminas A y E se asocian con incrementos de la mortalidad del 7%, 16% y 4%, respectivamente, mientras que la vitamina C y el selenio no parecen elevar el riesgo de muerte (el selenio podría disminuirlo, aunque no es seguro y hacen falta nuevos estudios para esclarecerlo, sostienen los autores del trabajo).

Muchos ciudadanos ya están hartos de estudios y mensajes de salud contradictorios. ¿Por qué habrían de fiarse de este estudio más que de los anteriores? ¿Cómo saber que lo que hoy es blanco mañana no será negro? "Los datos actuales son mucho más fiables que los que teníamos hasta ahora porque provienen de una revisión sistemática de estudios aleatorizados y porque son consistentes con revisiones previas", asegura el médico de familia Pablo Alonso Coello, investigador vinculado al Centro Cochrane Iberoamericano y ajeno al estudio del JAMA. "En principio, la confianza en estos resultados es alta y es poco probable que estudios posteriores modifiquen el efecto observado".

Así las cosas, ¿cuál es la recomendación más razonable? ¿Debe desaconsejarse el consumo de suplementos antioxidantes? "Está claro que no parece adecuado recomendar estos suplementos para la prevención de enfermedades", responde Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). "Lo que hay que hacer es tomar una dieta rica en frutas y verduras, porque sólo los alimentos naturales contienen la justa proporción de estos nutrientes y además está comprobado su efecto beneficioso".

Alonso Coello opina que hay que desaconsejar el consumo de estos suplementos porque "no tienen un efecto beneficioso y en cambio hay datos muy sugerentes de que pueden ser perjudiciales". Y añade: "En la población occidental, sin carencias vitamínicas y minerales, el consejo debe incidir sobre los estilos de vida: tomar una dieta equilibrada, evitar el sobrepeso, hacer ejercicio y no fumar".

Con todo, Aranceta recuerda que en España el consumo de suplementos antioxidantes no está tan extendido como en otros países. "Aquí se toman sobre todo complejos vitamínicos para el estrés o el cansancio. Aunque tampoco está comprobado su efecto beneficioso, al menos son fórmulas más completas", matiza. El 8-10% de los españoles son consumidores habituales o cíclicos de suplementos vitamínicos, frente al 30% de los anglosajones.

La elevación del 5% del riesgo de muerte por el consumo de antioxidantes que ha puesto de relieve el estudio del equipo de Goran Bjelakovic, podría ser incluso "conservadora", pues tal vez haya muchos estudios no publicados -y, por tanto, no incluidos en el metaanálisis- que probablemente sean neutrales o negativos.

Ajenos a este riesgo y a la falta de pruebas, muchas personas toman antioxidantes para mejorar su salud y prevenir el cáncer. Como recuerda Bjelakovic, "estamos expuestos a una intensa mercadotecnia con un mensaje contradictorio". Pero la situación, a juicio de Alonso Coello, se debe no sólo a la presión publicitaria, sino que es también "responsabilidad de los médicos mal informados y de las autoridades sanitarias, por no alertar de este incierto beneficio y de esta publicidad engañosa".

Mercadotecnia frente a pruebas científicas

Los antioxidantes son un grupo de vitaminas, minerales, enzimas, pigmentos vegetales y otras sustancias. El interés que despiertan se debe a que anulan el efecto perjudicial de los radicales libres, producidos por la respiración, las radiaciones ionizantes, el tabaco y, en general, en las reacciones oxidativas del cuerpo (por eso se llaman antioxidantes). Digamos que la vida nos oxida por dentro produciendo radicales libres que dañan los genes y las células, favoreciendo el envejecimiento y algunas enfermedades, como las cardiovasculares o el cáncer.

Los principales antioxidantes son las vitaminas C y E, el betacaroteno (precursor de la vitamina A), los flavonoides y minerales como el selenio o el zinc. Aunque el cuerpo produce sus propios antioxidantes y el ejercicio favorece esta producción, la mayoría provienen de los vegetales que se toman en la dieta. Las propiedades saludables de las frutas y las verduras se deben en buena medida a su elevado contenido en antioxidantes.

¿Por qué no dar entonces suplementos antioxidantes para mejorar la salud? Muchos estudios han avalado esta lógica antioxidante y el supuesto efecto protector frente al cáncer, las enfermedades cardiovasculares, el Alzheimer, la degeneración macular asociada a la edad y otras muchas enfermedades. Los mensajes de la publicidad se basan en los resultados positivos de algunos estudios. El problema es que no todos los estudios tienen la misma fiabilidad y ofrecen las mismas garantías.

Muchos de los resultados positivos provienen de estudios observacionales, es decir, aquellos en los que los investigadores observan qué pasa con un grupo de personas que toma suplementos antioxidantes y con otro grupo que no los toma. Pero en estos estudios, a diferencia de los ensayos clínicos aleatorizados (ECA), los investigadores no controlan desde el principio a los participantes y desconocen si ambos grupos tienen igual pronóstico. En los ECA los integrantes del grupo que toma antioxidantes y los del que no los toma se asignan al azar y, por tanto, tienen igual pronóstico. Los estudios observacionales decían que los suplementos tenían efectos preventivos y ahora la revisión sistemática de los ECA ha demostrado que no era así. Es algo parecido a lo que ocurrió con la terapia hormonal sustitutoria. Y ya sabemos cómo acabó la historia.


Fuentes:

El País

Clarin.com

Minoria Sorda

Alimentación natural y aportes de vitaminas

Consuma suplementos y aumente su riesgo de mortandad

sábado, 17 de febrero de 2007

Los zumos:Fuente de Salud

Los Zumos: Fuente de Salud


En el libro "El poder de los zumos", su autor, Jay Kordich -a quien una dieta fundamentada en ellos lo ayudó a sanar de una grave enfermedad- afirma que incluir los zumos en la alimentación “mejora el sistema cardiovascular, aumenta el rendimiento físico, baja la presión sanguínea, favorece el sueño por la noche e incrementa las energías”.


Fácil asimilación

Una de las ventajas fundamentales de la ingesta de zumos es que cuando se toman se elimina un proceso digestivo: la extracción del líquido de las fibras. Al comer hortalizas y frutas frescas, el cuerpo extrae de la fibra en forma de líquido lo que necesita. La licuadora ahorra trabajo al organismo ya que separa el zumo de las fibras, de manera que el cuerpo recibe la máxima cantidad de sustancias nutritivas en pocos minutos.

Un aspecto clave es que el zumo que se extrae de la licuadora es diferente del envasado que se vende en los supermercados, ya sea concentrado o no. En primer lugar, es absolutamente fresco, lo cual es primordial dado que las sustancias nutritivas pierden muchas de sus propiedades al poco tiempo de haberlas licuado. Además, el zumo natural no está pasteurizado, esto es, cocinado, por lo que conserva vivas todas las células básicas para la salud. Por último, los zumos naturales son puros, sin aditivos ni conservantes.


¿Batidora=licuadora?

Con frecuencia, las personas tienen un concepto equivocado del papel que desempeña una licuadora. Se plantean: ¿Por qué no se pueden poner las frutas en una batidora o en un minirrobot de cocina? La respuesta es sencilla. La batidora y el minirrobot convierten los alimentos en un puré que no es más que la versión líquida de la fruta o la hortaliza entera. La licuadora, sin embargo, extrae los zumos de la fibra.

Un dato: una taza de zumo de zanahoria contiene el equivalente nutritivo de cuatro tazas de zanahoria cruda troceada. Los zumos que se toman inmediatamente después de prepararse contienen casi el 95% del valor nutritivo de la fruta o la hortaliza y proporcionan de inmediato el alimento al cuerpo liberándolo al torrente sanguíneo.


Zumos de hortalizas

Cuando una persona adquiere una licuadora lo primero que suele hacer es prepararse zumos de fruta. Ciertamente, no hay nada más sabroso que un zumo de manzana recién exprimido. Ahora bien, existen unas cuantas razones que aconsejan que los zumos se hagan sobre todo con las hortalizas y que las frutas, sin renunciar a tomarlas en zumos, se coman también enteras.

En primer lugar, las hortalizas son más difíciles de digerir cuando se ingieren enteras. Son más pesadas y se descomponen con mayor lentitud que las frutas. Por otro lado, las verduras son los pilares de la vida, las responsables de que los músculos, los tejidos, las glándulas y los órganos se mantengan fuertes y sanos. Al tomar zumos de hortalizas, el cuerpo recibe casi el 100% de los nutrientes que contienen. Por último, las frutas contienen mucha pectina, que ayuda a la digestión y regula el funcionamiento del organismo. La pectina se absorbe mejor cuando se come la fruta entera.


Belleza y salud

Los alimentos frescos, no cocinados, ayudan al cuerpo a eliminar toxinas y le permiten renovar fuerzas y energías; hacen que la piel se mantenga tersa, el cabello brillante, el aliento fresco y que todo el organismo esté bien regulado; los resfriados y las gripes disminuyen; los dientes son menos propensos a las caries y las encías a sangrar.

Pero eso no es todo. Algunas investigaciones han demostrado que el betacaroteno-una sustancia presente en algunas hortalizas- es esencial para la prevención de muchas enfermedades, ya que actúa como antioxidante y neutraliza las moléculas perjudiciales conocidas como radicales libres. De este modo, protege las características genéticas de cada célula, lo cual se traduce en una menor posibilidad de que se desarrollen tumores malignos. Algunas verduras con betacaroteno son la zanahoria, el brécol, el repollo, la coliflor, espinacas, coles, berro, rutagaba...

Papaya, piña y tamarindo son los ingredientes estrella de una dieta muy tropical que en un abrir y cerrar de ojos dará al traste con esos centímetros de sobra. Ideal para rebajar la antiestética despensa de grasa que se hace fuerte en determinadas zonas, forma parte de las llamadas dietas exprés, lo que supone que hay que practicarla con mesura y en cortos períodos de tiempo.Las dietas de zumos se prodigan por doquier para echarle un pulso a la báscula en un corto periodo de tiempo. Además, suelen aportar como ventaja añadida un saludable efecto depurativo. Sin embargo, habrá que extremar las precauciones a la hora de elegir las frutas y la cantidad a ingerir porque un exceso de azúcar puede conllevar un aumento de peso.

La piña, la papaya y el tamarindo conforman un eficaz trío que ataca directamente al volumen adipocitario que toma asiento en las zonas conflictivas en forma de reserva grasa. Escasas en calorías y muy saciantes, no sólo propician una rápida pérdida de peso sino que sirven para eliminar toxinas y depurar el organismo.

Su capacidad para reducir centímetros de más radica en que la papaya y la piña ejercen como movilizadores del tejido graso, al tiempo que el tamarindo despliega su poder para quemar ese exceso de grasa a nivel celular.

Movilizadores del tejido graso

Las células adiposas son auténticos almacenes de grasa. En su insaciable capacidad de acopio pueden multiplicar hasta por diez su tamaño, lo que se traduce en un aumento de peso y de volumen. La batalla antigrasa se libra a nivel calórico con una reducción drástica de la ingesta de calorías, santo y seña de toda zumodieta que se precie.
En este sentido, la piña y la papaya contienen todo un arsenal de enzimas biocatalizadoras que actúan como movilizadores del tejido graso y del tejido conjuntivo. Ambas potencian el drenaje de sus zonas esclerosadas, donde las retracciones de la dermis dan paso a la característica piel de naranja y a las alteraciones del retorno venoso.

Efecto quema-grasa

El objetivo de esta zumodieta tan tropical es reducir el cúmulo de grasa. Tras la acción movilizadora de la piña y la papaya, el rico tamarindo incorpora en su composición ácidos que tienen poder para quemar el exceso de grasa. Todo ello gracias a su estelar intervención en el ciclo del ácido cítrico que tiene lugar en el interior de la célula.

Una dieta a base de zumos implica un ahorro energético. De esta forma, el organismo puede utilizar la energía en otras funciones más saludables, como reparar, desintoxicar, normalizar y revitalizar los tejidos. Además, durante su seguimiento disminuye el apetito de forma progresiva y el cuerpo busca la energía (glucosa) en los depósitos de triglicéridos almacenados en los adipocitos.

Bajar entre 2 y 5 kilos

Esta zumodieta de entre 3 y 7 días de duración posibilita una pérdida de entre 2 y 5 kilos, dependiendo del peso inicial. Supone la ingestión exclusiva de zumos de piña, papaya y tamarindo, aunque no deberán rebasarse los dos kilos diarios de fruta. Su espartano menú se acompaña con agua, así como con infusiones relajantes de naranjo amargo, manzanilla o melisa para antes de dormir.

Sus mejores destinatarios son aquellas personas que gozan de una salud de hierro, ya que puede generar estados carenciales. Por otro lado, se recomienda abstenerse de sus antigrasos favores a embarazadas, diabéticos insulinodependientes e individuos sometidos a un tratamiento médico continuado.

CÓMO MEZCLAR LOS ZUMOS
La excepción al ‘todo vale’ son los zumos de verduras. Estos zumos ‘verdes’ se deben mezclar con los más suaves y gustosos, como el de zanahoria o manzana -de lo contrario es probable que se sufra algún malestar gástrico-. Salvo esta excepción, los zumos de frutas y hortalizas no se mezclan.

MASTICAR EL ZUMO
Cuando se beba un zumo de verduras debe masticarse. Esto significa pasarlo de un lado a otro de la boca hasta notarlo más tibio y más dulce. Este movimiento y el propio alimento activan las enzimas digestivas de la saliva.

CONSEJOS EN TORNO A LA ZUMODIETA
La zumodieta de piña, papaya y tamarindo aporta vitaminas, minerales, aminoácidos e hidratos de carbono. También fibra, grasa y proteínas en dosis ínfimas. Resulta muy eficaz para adelgazar, pero su problema es la falta de proteínas, por lo que se recomienda no prolongarla más allá de lo recomendado (entre 3 y 7 días).

Su drástica estrategia obliga al organismo a buscar la energía en los tejidos grasos, que además de acumular depósitos tóxicos son depositarios de una reserva hormonal. Por esa razón se recomienda mantener los tejidos en un buen estado de hidratación mediante la ingestión diaria de unos dos litros de agua, a ser posible mineral. La deshidratación puede acarrear cansancio y cefaleas. También se aconseja ingerir suplementos ricos en vitaminas B y C.

PREPARAR UN ZUMO DE ZANAHORIAS
El zumo de zanahorias se toma crudo en cantidades que varían entre 50 y 400 gramos al día. Lo primero es limpiar las zanahorias de polvo e impurezas metiéndolas en agua. A continuación se raspa su superficie con un cuchillo sin pelar la piel. En ella es donde existe una mayor concentración de carotenos o vitamina A.


Pasando un kilo de zanahorias por la licuadora se saca alrededor de un cuarto de kilo de zumo. Este se puede diluir en agua y añadirle miel y limón. También es muy recomendable la mezcla del zumo con el de naranjas recién exprimidas.

ZUMO DE LIMÓN PARA LOS HUESOS
La cáscara de los huevos de color blanco es un verdadero almacén de minerales como el calcio, bicarbonatos y otras sustancias que pueden colaborar de forma decisiva a fortalecer los huesos. Además de la elevada cantidad de ellos que nos aportan, destaca su elevada calidad.

Para obtener estos minerales le proponemos un sencillo remedio que puede practicar tres veces por semana y una semana de cada mes. Lo primero que hay que hacer es limpiar bien la cáscara de un huevo blanco. Una vez limpio se introduce en un vaso y acto seguido se debe llenar el vaso con zumo de limón, utilizando una cáscara del limón para colocarla encima del huevo y sumergirlo dentro del zumo. Esta mezcla debe reposar durante toda la noche y a la mañana siguiente se saca el huevo con una cuchara, colamos el líquido y se ingiere durante el desayuno, lentamente.


LA LICUADORA
En el mismo momento en que alguien se decida explorar el mundo de los zumos, algunos utensilios de la actual cocina le parecerán objetos obsoletos, mientras que otros adquirirán un nuevo significado. Por ejemplo, el horno microondas se llenará de polvo, mientras que la nevera se convertirá en el nuevo punto focal.

La licuadora es la estrella de la cocina natural. Se debe colocar en la encimera, preferentemente cerca del fregadero, en un área despejada. Es utensilio caro pero, si se tiene en cuenta el provecho que se le puede sacar, su precio resultará ínfimo.

La diferencia de precios entre los distintos modelos se fundamentará en el tamaño del motor. Pero lo esencial es que tanto éste como la cuchilla tengan la suficiente fuerza como para funcionar eficazmente con grandes cantidades de piel, tallos y cortezas. Además, no debe pesar demasiado -entorno a cinco kilos-, y debe estar diseñada para que puedan prepararse varios zumos sin tener que desmontarla y limpiarla cada vez.El recipiente debe estar ligeramente inclinado para que, cuando se introduzcan los alimentos en el conducto, el zumo se deslice por la rejilla y la pulpa resbale y salga por la parte posterior. Las mejores rejillas y cuchillas son las de acero inoxidable; la pulpa debe juntarse en un gran depósito -preferiblemente exterior- para no tener que retirarlo cada vez que se acumula demasiada.

E-Mail:
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